miércoles, 5 de diciembre de 2012

Tras el telón








Hoy me siento frente al telón aún a oscuras, sé perfectamente lo que he venido a buscar: sensaciones muy concretas que solo soy capaz de hallar en algunas situaciones. Espero impaciente a que comience sin saber qué ocurre al otro lado, quiénes me van a sorprender esta noche, cómo se preparan antes de salir, qué estarán pensando. Cuando al fin comienza, me destenso, fundiéndome con las sombras y brillando con las luces.

 

¿Será hoy el día? Si tengo suerte el tiempo se parará y no existirá nadie más alrededor, estaremos solo nosotros. Al cabo de pocos segundos, siento que voy a encontrarlo aquí. Un escenario prácticamente desnudo y es que todo lo demás sobra, dos cuerpos y una gran música lo llenan. Danza de movimientos precisos, músculos y huesos perfectamente coordinados e infinidad de gestos. Coreografías que impregnan la angustia del personaje, la lucha con sus propios demonios y perfeccionismo frente al espejo. Un baile violento con lo más oscuro de su ser.

El arte de dominar la voz y el cuerpo, el poder de provocar, incitar a la reflexión, plantearte qué quieres, intentar conocerte más.

 

Nunca se sabe qué factor provocará el cambio, quizás lo que veo ante mis ojos en este instante. Un arte que sigue luchando contra la anestesia generalizada del siglo XXI.   

Me levanto sin poder dejar de aplaudir, sonrío y agradezco... gracias por hacerme sentir...se llama TEATRO…

sábado, 20 de octubre de 2012

Hoy es el primer día

 
 
Hoy es mi primer día y nunca se sabe cual puede ser el motivo que te impulsa a algo. En este caso ha sido un ejercicio de un curso, así que no he podido evitar acordarme del colegio, aunque ya hayan pasado muchos años desde ese momento. Con la mochila cargada de lápices de colores, libretas, zumo, bocadillo, pañuelitos y seguro algún muñeco, sin olvidar el gran disgusto: primer día de colegio. Lejos de mi casa, de mi pequeño imperio y  de mis protectores, llegando a un mundo totalmente desconocido. Como siempre que algo nuevo te golpea, sientes miedo, incertidumbre y  desamparo. Una sensación que parece ser eterna y atemporal, y aún hoy cuando comienzan nuevas etapas y según la magnitud de los acontecimientos, se apodera de mi.
 
La parte positiva, ya que siempre la hay, es que soy capaz de reconocer cuando algo está cambiando y va a marcar una nueva época en mi vida. Nunca dejaremos de llevar una mochila cargada con vivencias, impresiones, experiencias, sentimientos, descepciones, ilusiones, miedos, risas, situaciones subrealistas y todo lo que se pueda imaginar. El colegio fue nuestro bautismo de fuego, el antes y el después, la vida se enfrentó a los cambios, que irremediablemente y afortunadamente no dejar de suceder, y a los cuales es necesario adaptarse y aprender a disfrutar.
 
Hoy soy ese niño en mitad del camino, mirando a su alrededor a la expectativa, con mi mochila, mis ganas de aprender, vivir y escribir. He aquí mi blog, en el cual apartir de ahora escribiré todo lo que me apetezca, desde la cosa más nimia e irrelevante hasta los pensamientos más profundos, porque no todos los días de colegio son iguales, ni todas las asignaturas ni vicencias ni compañeros son los mismos...
 
...Suena el timbre... es hora de recrearse...
...y abrir o cerrar la mochila en este blog...